LA VIDA ES UN REGALO por Javier Martínez-Costa

Había una vez, hace no mucho tiempo, una chica que se llamaba Celia y que vivía en un pueblo de Cáceres, Navalmoral de la Mata. Celia se fue a estudiar a Madrid, donde decidió hacer un doctorado en bioquímica. En la misma época vivió, a diez mil kilómetros de distancia, un chico que nació y creció en Córdoba, una ciudad de Argentina. Tras acabar la carrera de medicina decidió irse a Madrid a investigar. Allí conoció a Celia, se enamoraron y se casaron.

Esta historia puede parecer irrelevante, como otra cualquiera. Pero se trata de la historia de mis padres, esas personas que han confiado en los momentos de tomar decisiones arriesgadas y que me cuidan y me sostienen constantemente con su ilusión y entrega, aun en los momentos duros cuando todo es oscuro.

Con este artículo tan solo deseo expresar lo más precioso que tengo y que anhelo poder donar a los demás para que ellos también lo descubran: la VIDA. Vivir es una auténtica aventura: poder contemplar las estrellas, los animales, los paisajes; poder respirar, poder amar, poder ver el tesoro que hay en cada persona, poder aprender y cuidar a los demás…¡Cuánto bien se realiza en las cosas pequeñas y escondidas, esas que no salen en las noticias pero alegran el corazón de una manera siempre nueva!¡Darle un beso a tu madre por las mañanas, o un abrazo a tu amigo, o un “Te quiero” a tu mujer! Decía San Juan de la Cruz que “a la tarde de la vida te examinarán en el amor”. El amor es lo único que permanece y da sentido y plenitud a la vida. ¿Y qué es el amor? Es buscar el bien del amado, querer su felicidad aun a costa de la tuya.

El amor de una madre es lo más grande que hay. Aún resuenan en mis oídos como mi madre, en una época en la que me encontraba fatal, me decía que daría su vida para que yo fuera feliz. Estudio medicina y es asombroso ver cómo cuando estamos en el vientre de nuestra madre es ella la que nos da todo (oxígeno, nutrientes, anticuerpos para defendernos contra las infecciones…) para que podamos vivir y nuestro corazón lata. O cómo se pueden tratar las arritmias del feto (alteraciones del ritmo cardiaco) dando un fármaco a la madre para que llegue a su hijo a través de la placenta. Solo el amor y la mediación de una madre nos permiten vivir.

También recuerdo como mi madre me dijo que jamás olvidaría la primera vez que le sonreí. La maternidad es lo más hermoso que le puede pasar a una mujer en su vida, uniéndose íntimamente desde el principio a una persona única, pequeña, llamada a la misma felicidad de la que todos somos parte, con una historia de amor irrepetible.

Porque la vida es un regalo, merece la pena acogerla y caminar sabiendo que lo único que permanece es el amor y el perdón que podemos recibir y dar a los demás.

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